junio 20, 2024

Fragmento de una mujer amuzgo tejiendo en telar de cintura, en su huipil se observan diversos motivos geométricos y florales. Archivo personal.

 

 El  Huipil es una prenda característica de los pueblos originarios del centro y sureste mexicano,  su historia se evidencia desde la época prehispánica;  el cultivo de algodón, propició que los grupos nómadas se establecieran en lugares fijos para su cuidado y producción de prendas que realizaban en el telar de cintura. Hoy en día, la confección de los huipiles se sigue tejiendo con este conocimiento antiguo. Los diseños de estas prendas suelen ser geométricos, o bien, formas humanas, de animales o plantas, figuras que poseen múltiples y profundos significados de los distintos pueblos originarios. En San Pedro Amuzgos como en otras regiones del país, el huipil es una vestimenta significativa, esta prenda se lleva hasta la muerte.

San Pedro Amuzgos es un pueblo originario ubicado al sureste del estado de Oaxaca, su lengua es tonal y pertenece a la familia lingüística otomangue, la más diversa y extensa del territorio mexicano. Históricamente, el pueblo amuzgo ha existido en los estados de Oaxaca (San Pedro y Santa Marìa Ipalapa) y Guerrero (Xochistlahuaca, Tlacoachistlahuaca, Cosuyoapan, Zacoalpa y Chochoapan).

El huipil amuzgo es una prenda bella y significativa, antiguamente, en Amuzgos el algodón se recolectaba cuando los capullos se formaban y al reventarse, las mujeres cosechaban los copos de algodón. Para la elaboración del hilo, fabricaban y usaban una herramienta rústica, conocida generalmente como huso, con éste, jalaban poco a poco el algodón y con las dos manos, iban armando el hilo.  El grosor de la hebra es un indicador del tipo de vestimenta a elaborar, si la confección es una prenda elegante, el hilo debe ser lo más delgado para resaltar la delicadeza del tejido.

El huipil amuzgo tiene una estructura cuadrada y consta de tres partes. Las piezas  laterales y la pieza de en medio, esta última,  lleva el cuello redondo y el bordado en el pecho y espalda. Tejer un huipil es un trabajo arduo, durante algunos meses, las mujeres se sientan frente al telar  de cintura para confeccionarlo;  la pieza que lleva más tiempo es la de en medio, el tejido tarda de tres a cuatro meses, durante este tiempo, las señoras dedican entre tres o cuatro horas del día para tejer. Por lo general, las niñas aprenden todo el proceso a través de la observación a la edad de diez años.

Diseños textiles tradicionales de huipiles amuzgos,  del pueblo de San Pedro Amuzgos. Archivo Personal.

Para el largo de la prenda, algunas mujeres toman como referencia el hombro hasta la pantorrilla, para ello, utilizan el hilo con el que van a urdir para tomar la altura de la persona y posteriormente, lo colocan en el telar para empezar la labor.  Otra pieza que forma parte del huipil es el pasaguanco, se trata  de un enredo, tipo falda que se coloca debajo del huipil, éste se sostiene con una cinta o faja, es más largo que el huipil  y por lo general, se porta en eventos importantes, como la fiesta de la mayordomía y las bodas.

Los diseños de los textiles son un indicativo de la cultura,  evidencian la pertenencia histórica y tradicional, así por ejemplo, las figuras de los tejidos amuzgos se caracterizan por grecas, que simbolizan el gusano, hay otros motivos, como la flora que se tejen en textiles para fiestas y boda. En San Pedro Amuzgos el huipil  se lleva hasta la muerte. Cuando la esposa muere se entierra con el huipil de la boda o uno parecido a este, así cuando llega a la otra vida, ella podrá ser identificada por su huipil. En el matrimonio amuzgo, los esposos al casarse forman un vínculo de por vida, por esta razón, la esposa, al llevar el traje de boda cuando fallece, podrá encontrarse con su esposo para  volver a unirse,  así es como llegan al ser supremo.

Cuando una mujer amuzga muere hay una transformación, los tejidos de mariposas es lo que revelan, esta creencia tiene su origen en el México prehispánico, pues en la cosmovisión de los antiguos mexicanos, la mariposa representaba tanto el fuego, como las almas de los guerreros y las almas de las mujeres muertas en el parto.

La mujer amuzga porta su huipil hasta la muerte porque es la cabeza, la que engendra,  la que amamanta, ella lava y muele las espigas. Ella es la base de los principios, la protectora de los hijos. Es un reconocimiento a la madre naturaleza.  

Por lo tanto, cada huipil tiene su propia historia y el huipil de San Pedro Amuzgos como los otros textiles de los distintos pueblos originarios, son prendas confeccionadas con delicados hilos que conectan el pasado y el presente, de esta manera siguen tejiendo la historia de su gente.

 

Jóvenes del pueblo de San Pedro Amuzgo, las adolescentes portan su típico huipil con pasaguanco en festival de la escuela (2014)Archivo personal
Jóvenes del pueblo de San Pedro Amuzgo, las adolescentes portan su típico huipil con pasaguanco en festival de la escuela (2014) Archivo personal

 

Zandy E. Velasco

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